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Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

viernes, 30 de abril de 2010

En la ventana


En la ventana.


...Y aquí estoy, otro día sólo desde mi habitación con un pito a medio fumar y un vaso de ron cola.Los autos de carabineros están, otra vez, fuera de la casa de mis vecinos, pero esta vez se han demorado más que costumbre, han entrevistado a media calle pero yo no he asomado narices porque no deseo se parte de esta desgracia.

Esa casa siempre ha sido la más ruidosa desde que se mudaron nuestros vecinos hace 8 o 10 años. Antes de ellos vivían unas personas que llenaban la casa de basura, pero eran tranquilos y silenciosos, ahora con estos nuevos vecinos escucho de todo: música, peleas, gritos, lloriqueos, alaridos de perros, sexo, ladridos, guitarras, piano, ruido de lavadoras, de calefón, etc.

Uno de los ruidos que resuena con más fuerza son las peleas y los gritos. Recuerdo la primera pelea que escuché en esa casa, la segunda y la tercera, siempre había una razón cada vez más estúpida que la anterior.

Ahora están saliendo a buscar unas bolsas con muchas cosas que no veo bien.

La última pelea que tuvieron fue un día jueves, la lola mayor estaba discutiendo por algo de unas platas y la universidad. Cómo dato aparte me gustaría registrar algo…parece que la lola es puta y los padres la pillaron. Pobre chiquilla y tan tranquilita que se veía. Todos los g ritos hicieron q me asomara a ver, la luz de la pieza de la niña estaba encendida y se veían sombras muy agitadas. Escuché muchos gritos de ella.

Cuándo se calmaron un poco las cosas y ya no se escuchaban gritos ni lloriqueos llegaron los carabineros, parece que la señora Marie los llamó. Salió el dueño de casa, con su señora y la chicoca, la menor. No había rastros de la grande. A los 3 minutos llegó la lola, sonriendo feliz y con el perrito en brazos. “Aquí no ha pasado nada” decían los 4 a coro.

Llegó una ambulancia del hospital… ¿Qué habrá pasado?

Unos días después, luego de varias peleas más (esta vez sin gritos) la señora había salido rutinariamente a buscar a la menor al colegio, entonces, un poco después un sujeto extraño se metió en la casa, puede que haya sido otro cliente o “pololo” de la hija mayor. Se metió a la casa, pero no lo hicieron porqué no los escuché, tampoco lo vi. salir. Cuándo la señora llegó entraron en la casa y salieron inmediatamente (tal ves pilló a los jóvenes en pleno acto y quizás en la cama matrimonial) llegaron los carabineros, nuevamente, llegaron patrullas de seguridad de la municipalidad y la cuadra se llenó de estas cosas.

Los vecinos salieron todos a dar entrevistas, pero nadie vio nada. Yo, que sí vi cosas preferí no meterme, no me agrada denunciar jóvenes satisfaciendo sus pasiones.

Luego, gracias a los rumores de mi otra vecina me enteré que el joven se había metido a robar a la casa. Que terrible pobre famila…siempre llenos de desgracias.

Tiempo después siguieron discutiendo… ¡Por Dios hasta cuando discuten estos sujetos!

Hoy, hace un par de horas volvieron a hacerlo, más peleas. Poco después llegaron carabineros.

…Y aquí estoy, otro día sólo desde mi habitación con un pito a medio fumar y un vaso de ron cola. Los autos de carabineros están, otra vez, fuera de la casa de mis vecinos, pero esta vez se han demorado más que costumbre, han entrevistado a media calle pero yo no he asomado narices porque no deseo se parte de esta desgracia.

Ahora están saliendo a buscar unas bolsas con muchas cosas que no veo bien.

Llegó una ambulancia del hospital… ¿Qué habrá pasado?

Entraron los paramédicos muy a prisa, sacaron en camilla a la lola, estaba sangrando. Los padres miraban la escena llorando y la hermana pequeña iba tras su hermana tirando de la sábana que la cubría. Llegó la televisión y entrevistaron a los vecinos que miraban.

Mientras la subían a la camilla hubo un minuto eterno de paz, los paramédicos se detuvieron, tomaron aire y terminaron de subir la camilla.

Me puse a escribir en mi diario como todos los días. Antes de acostarme a leer, prendí la tele y vi la casa de los vecinos por la tele, salía la lola en primer plano, con ojeras enormes, sangraba completa. La noticia decía: “joven acaba con su vida con el tradicional método de las pastillas”. Apagué la tele y me dormí.

Pasaron 3 o cuatro días y por fin y por primera vez la casa de mis vecinos estaba en silencio...

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