
Sobre campos vírgenes se escribió el destino vigoroso, impaciente laudo condenó los pasos del infante alienado. Ishtar lo recuesta sobre marfil, mientras que su madre lo vomita sobre una caja de cartón. Pasan los años y el nuevo destino se configura, con alambre de púas se sella una disociación adquirida y carente de caricias.






