Páginas

Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

viernes, 30 de mayo de 2014

Infernum Corporis (2008)


Infernum corporis

Mis zapatitos rosas tirados en olvidado rincón,
mis lágrimas abandonadas en sedienta alfombra,
golpes de furia y con sabor a alcohol se impregnan en mi piel;
dolorosos tatuajes de trasnoche e impulsos suicidas.

Mi boca, con frenillos incrustada en labios con nudillos. 
¡Ay como duele!
No sabes cuánto detesto el sabor a sangre.


Dulcinea horrorizada,
Ofelia ensangrentada,
la perfecta bella del peor cuento de hadas.

Mi pieza vacía, fría y silenciosa,
bello arte practicado, pies elevados.
Filosas huellas de rencor ensangrentadas, cuchillos vacíos, sin filo.
Brazos también vacios.

¿Me golpearás ahora? 
El sonido de los muertos enfriad.
Grito silenciado por el frío y la noche. 
Lágrimas tibias recorren mi pálido rostro.
Ya es tarde tu perdón hace eco en el silencio.
Un adiós sin bienvenida ni perdón.

Te odio...

Cuerpo de niña (rescatado 2009)




CUERPO DE NIÑA  (2009)


Piececitos sucios y descuidados,
perfume a cuerpo sudado.
Cabello enredado con sueños y temores.

Infortunio para algunas, ”nada” para otras.
Cuerpo deforme
amorfo e incompleto.
No son bebes ni mujeres.
Panzas hinchadas en punta,
pechos aplastados y diminutos.
Piernas desproporcionadas, muy delgadas o gordas como troncos mutilados.
Piel fina y suave, uñas sucias y masticadas.

Aquí te dejo mi juventud perdida
¿A quién le importa lo suficiente?
Una niña abandonada en un rincón,
su cuerpo de niña, deforme y amorfo;
ultrajado y dañado.
Tatuajes de dolor y sangre coagulada.
Desde los éteres del inconsciente
¡Profanación!
Cómo duele recordar…

Verdad

Verdad

Mientras más alto, más duele.



Vía Crucis

No recuerdo la ultima vez que manché mis dedos,
ni las palabras que escupí sobre las hojas.
No quiero escribir más, libérame del calvario,
mas entierra en mi memoria las pasiones rotas.

Que las palabras de mi madre hagan eco en mi cabeza, 
que los golpes y la melodía de cuna desaparezcan de la almohada.
No tengo más lágrimas para llorar ni vida para seguir fallando,
pero sí llévate la consciencia al vacío, necesito paz.

Sujeta mis manos y devuélvelas al papel,
afirma mi corazón que se me derrama.
Vuélve las mólices a mis entrañas y,
raudo, recupera el juicio.

Amén


Madurez


¿Qué ocurrió?
¿Recuerdas las nanas, mis rulos
y cómo eructabas alcohol
mientras rasgabas mis recuerdos?

Todas las frutas maduran,
pero también mueren.

El desprecio resbala por mi piel
pero en silencio siguen llorando....
Poros dañados, consumidos
en recuerdos y sepultados en coágulos.

Si ustedes siguen enfermos
¿Por qué no puedo morir ?

Soy cobarde, no grito.
Sólo sé fracasar.
Soy inestable.
Sólo sé respirar.

( ¡Basta ya! )