Páginas

Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

viernes, 30 de mayo de 2014




Vía Crucis

No recuerdo la ultima vez que manché mis dedos,
ni las palabras que escupí sobre las hojas.
No quiero escribir más, libérame del calvario,
mas entierra en mi memoria las pasiones rotas.

Que las palabras de mi madre hagan eco en mi cabeza, 
que los golpes y la melodía de cuna desaparezcan de la almohada.
No tengo más lágrimas para llorar ni vida para seguir fallando,
pero sí llévate la consciencia al vacío, necesito paz.

Sujeta mis manos y devuélvelas al papel,
afirma mi corazón que se me derrama.
Vuélve las mólices a mis entrañas y,
raudo, recupera el juicio.

Amén


No hay comentarios.: