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Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

miércoles, 28 de abril de 2010

Insanidad




Insanidad.


Que ganas de sonreírte, amado antiguo,
la felicidad, rebosante, de mi cara
Irradiaba ases de sol en días de otoño.
Poco a poco estos dulces éteres se convirtieron
En ácidos fluidos carcome tejidos.
Una flor marchitante atrapada en cristales
De un ayer en burbujas y saludos al sol.
El olor a poesía no desaparece de mi libreta
Y el hedor a estupidez emana de mi cabeza.
Mis ojos, sin brillo, miran hastiados
Aquel menesteroso cabal de mi estancia
Y vomitan sobre las ironías del tesoro
Que guarda el terciopelo mío.
¡Y maldigo! En nombre de mi padre,
Que me espera en el abismo,
El entendimiento vago que tatué entre mis piernas.
Mi espalda agachada, casi jorobada,
Mi figura deteriorada y mis hombros caídos
Vestigios de la joven hermosa que recuerdan
Mis amantes veraces.
Una tonada aborrecida por cerdos
Perdido en saturnales ratíferas.
El reloj marca la locura un cuarto,
Delirio se acerca con mi medicina
Y horribles alucinaciones seducen mi razón.
Entre chillidos, gemidos, orgasmos, lágrimas,
Alcohol y sangre me encuentro.
Bailando al son del ditirambo impuesto.
Marioneta astillada, Pinoccio de pesadillas.
Gitana maldita y condenada por sus propias cartas.
Violinista sin dedos y lector tuerto.
Asqueroso panorama, bienvenido al séptimo vicio.
¡Mira mi sonrisa!
Padre mío… quita del corazón este disparate,
Seca mis lágrimas con tus suaves manos y arulla mi muerte
Cercana (espero) y adorna mi sepulcro con flores
Y gloria….

Ya no hay mañanas …

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