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Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

martes, 12 de octubre de 2010


Tempo


Una mano en el pecho

y un cuarto de piel en el filo,

lloro una tormenta con el cuello torcido.



La mermelada en mis labios, enferma,

vomita larvas hambrientas

y con honesto desprecio quemo tus ojos.



La meodìa de la infancia defeca

en la realidad que atormenta el Carpe Diem.

En aire vuelo y cuando cierro los ojos

la melancolìa me invita a cenar.

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