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Reflexión destacada.

...fue capaz de susurrar sus propias palabras al oído, aunque a veces el murmullo se transforme en un grito desesperado.

jueves, 28 de octubre de 2010

Sudando Mentiras


Sudando mentiras

Soy tu lengua…
Ya no recuerdo la última vez que lloré acido.
En tu estómago bajo,
el olor de mi cuello

En tu cama y en la de otro,
de sus padres, los tuyos y los mios,
se desvanece la virgen eterna.
Mis manos acarician tu entrepierna.

¡Soy tu puta!
De todos y de nadie,
desde cuando las entrañas eran tiernas.

Soy sólo una más
Húmeda y tibia.
Con placer te miro
mientras lames mi sudor bajo tu mentón.

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