
Sudando mentiras
Soy tu lengua…
Ya no recuerdo la última vez que lloré acido.
En tu estómago bajo,
el olor de mi cuello
En tu cama y en la de otro,
de sus padres, los tuyos y los mios,
se desvanece la virgen eterna.
Mis manos acarician tu entrepierna.
¡Soy tu puta!
De todos y de nadie,
desde cuando las entrañas eran tiernas.
Soy sólo una más
Húmeda y tibia.
Con placer te miro
mientras lames mi sudor bajo tu mentón.
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